Es momento de valorar todo lo que tenemos, ¿A menudo te sientes frustrada? ¿Piensas que, por más que te esfuerces y des lo mejor de ti, nunca llegas a estar satisfecha? Esto es muy normal y, en algún momento, nos pasa a todas. Estos sentimientos se deben a que probablemente te estás concentranda demasiado en tus expectativas sobre ti misma, y en lo que deseas ser y hacer, pero estás olvidando valorar lo eres. Pero, ¿comó valora mis cualidades y sacarles provecho?

Por supuesto, tener objetivos es algo bueno, no está mal mirar hacia adelante, hacia el futuro, y apuntar alto. Pero el sentimiento constante de que debes autosuperarte o de que debes llegar a ser alguien y no lograrlo sólo te frustrará si no aprendes a valorar todo el camino ya recorrido, y si no aprendes a sacar lo mejor de las cualidades posees.

Esta frustración puede llevar a un freno o un retroceso en los proyectos, te puede llevar a no querer seguir, o simplemente a ser infeliz. ¡No debe ser así! Lo mejor para mantenerte motivada y para tener expectativas realistas sobre tu persona es conocerte. Es hora de sentarte a reflexionar (hacerlo frente a un espejo hablando contigo o anotando tus ideas en una hoja de papel puede ayudar) y a pensar por una vez no en todo lo que no eres sino en  lo mejor de ti.

¿Cómo valorar mis cualidades?

Una vez que hayas reflexionado sobre tus cualidades positivas, intenta pensar en cómo estas cualidades te ayudan en el día a día y en tus proyectos, y piensa en cómo puedes sacarles aún más el jugo. Se trata de tu potencial, ¡y debes explotarlo! Luego, piensa en las cualidades que no tienes y que te gustaría tener, piensa en si son posibles y realistas, plantéate por qué quieres ser esa persona con esas características y para qué te serviría.

Una vez que tengas esto en claro, podrás analizar con claridad qué persona eres, qué persona crees que deseas ser y por qué. Sólo así podrás plantear un camino para llegar a estos objetivos.

¿Cómo valorar mis cualidades?

Algunas ideas para tus metas pueden ser: “Ser una persona feliz”; “Ser amable y gentil”; “Disfrutar de mi trabajo y mis estudios, incluso en los momentos negativos”; “Ser más sociable y transparente”. Si, en cambio, tus metas son más bien del tipo “Ser millonaria”, “Pesar cuarenta y cinco kilos” o “Generar envidia en todos los que me rodean”, entonces te diría que debes plantearte para qué quieres cumplir estos objetivos y preguntarte con el corazón si realmente estas cosas te harían sentir bien contigo misma.