Hay gente que parece nacer sabiendo lo que quiere hacer con su vida, que tiene claro su vocación, que sabe cuál será su profesión porque siente una gran afinidad, gente que piensa seguir los pasos de sus padres, u otros que son natos en lo que hacen. Pero también hay muchísimas otras personas, quizá la mayoría, que llegan a cierta edad sin tener idea de cuál será el rumbo. Quizá, comienzan una carrera que parece interesante pero luego se dan cuenta que no era lo que realmente querían hacer. El estrés, la presión social, los gastos y la vergüenza se suman a la frustración de haber comenzado algo sin terminarlo. Se trata de un tema inevitable, que toca no sólo el plano profesional, sino una de las cuestiones más importantes de la vida: ¿Qué quiero ser?

A continuación te damos algunos consejos que te ayuden a comprender mejor lo que quieres para tu futuro.

1. No todos encuentran su vocación a la misma edad:

Hay gente que sabe a la perfección lo que quiere ser, mientras que hay otros que hasta muy avanzada edad no saben cuál será esa actividad que los llenará de pasión. Harrison Ford, comenzó la carrera en acutación a los 35 años; Vera Wang, comenzó a diseñar a los 40 años; Oprah, fue presentadora de televisión a los 32, ¡y la lista sigue! Paciencia, a veces los talentos y las oportunidades tardan en desarrollarse.

 

2. No todas las vocaciones te permitirán vivir de ello:

 

Si descubres que sientes pasión por un arte, por ejemplo la música, la escritura, la pintura, o la actuación, quizá te sientas desalentada porque sabes que es muy difícil triunfar en estos mundos. ¡Pero no es así! Claro, quizá no llegues a ser una mega estrella, pero sí es muy posible desarrollar una carrera exitosa, desde el mundo académico, la profesión de la enseñanza, las aplicaciones culturales y políticas de la disciplina, y la labor a pequeña escala (en definitiva, como cualquier otro profesional que tampoco llega a ser una “gran estrella). En el caso de que sólo quieras dedicarte a tu arte, quizá debas también trabajar en otra cosa (relacionada o no) hasta que este comience a dar frutos. ¡Pero al menos harás lo que amas, y esa satisfacción será enorme.

3. A veces tu vocación es lo que menos te esperas:

Pregúntate sinceramente si has considerado todas las opciones y, más importante, ¡prueba todo! Si no lo pruebas, no sabrás si es lo tuyo.

 

4. La carrera universitaria y la vocación, no necesariamente tienen que coincidir:

Estudiar algo no necesariamente significa dedicarse a eso para el resto de la vida. Como dijimos antes, hay gente que tarda en encontrar su pasión, o pasiones que no dan un beneficio económico inmediato, ¿pero quién dijo que debes dedicarte sólo a una cosa? Puedes hacer una carrera y, por el otro lado, seguir desarrollándote en el campo que crees que te dará más felicidad. Cualquier carrera te dará herramientas invaluables.

  1. Como en el amor, tu vocación llamará a tu puerta cuando menos lo esperes:

 

Ten paciencia y escuchate. Si estás intentando en a llevar una vida que no es para ti, entonces lo más probable es que termines frustrada. Intenta comenzar a hacer lo que realmente deseas (sin dejar de lado tus responsabilidades), y a medida que hagas de esto un hábito descubrirás la vocación y el estilo de vida que deseas tener.