Cosificación de la mujer: retrato del género femenino en el siglo XXI

Los medios de comunicación, las redes sociales, la prensa y hasta la industria de la moda, se han empeñado en hacer uso del género femenino y de su imagen con finalidades tanto comerciales como sexuales. ¿Es realmente necesario que en cada anuncio publicitario se exponga una mujer y que, simplemente, se le aprecie como un objeto más de consumo?

La cosificación de la mujer hace, entonces, referencia a una especie de mercantilización de su cuerpo; es decir, es concebida como una “cosa” que se vende en función de aspectos tan superficiales como la belleza exterior. En este sentido, se está violentando su dignidad como ser humano y se evidencia una fuerte desigualdad de género.

Ya sabrás de sobra cuál es el modelo de mujer que exhiben los medios; es decir, un intento de “fémina perfecta” que se ha encargado de degradar la verdadera esencia femenina y ha querido opacar a la mujer real, empoderada, trabajadora, empresaria y que se resiste a  comportarse de forma sumisa frente a una sociedad consumista y falta de sentido.

Adaptarse a los estereotipos sociales no debería de ser una opción para el género femenino; por el contario, se debería emprender una revolución mental que se origine en cada una y que rechace todo intento por simplificar la compleja naturaleza de las mujeres.

Es cuestión de que no te dejes permear por el aparente encanto y las tentaciones que te presentan la televisión, los anuncios y la publicidad, en general, los cuales solo pretenden unificar los pensamientos y, de esta forma, dar la impresión de estabilidad y felicidad mientras se vive en un espejismo de apariencias. Es algo así como una gran bola de nieve que creció con los años y se ha transformado en una compleja problemática social titulada “cosificación de la mujer”.

Los mensajes que recibimos diariamente son siempre iguales, lo cual deja mucho que pensar; cuerpos femeninos delgados, sin celulitis, estirados, bronceados, con rostros simétricos y meticulosamente arreglados para dar la sensación de perfección.

Pocos se aventuran a reflexionar sobre el hecho de que, dichos cuerpos, son solo una excusa para promocionar licores, automóviles, cigarrillos, alimentos y una lista enorme de productos valorizados monetariamente. ¿será que la representación de la mujer en los medios y los objetos que acompaña, están situados en un mismo nivel y no tienen diferencia aparente en cuanto a su valor?, es la pregunta del millón.

Detener la cosificación de la mujer es misión imposible porque ha permeado la sociedad actual y ha manipulado masas por muchos años. Quizá el cambio más importante y trascendental esté al alcance de tus manos; es decir, piensa dos veces antes de consumir por consumir o de dejarte influenciar por modas o productos absurdos que utilizan el género como una mercancía con connotación sexual.

Y, finalmente, cuestiónate ¿qué hay de la humanidad, del respeto por la mujer y de la igualdad; será que se han perdido en el afán machista por dominar a toda costa?